fotovoltaica

Razón de ser de la fotovoltaica

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 Las espectaculares tasas de crecimiento FV en el mundo para los próximos años se asientan en los márgenes de reducción de costes y de mayor eficiencia que la tecnología FV está observando en todo el mundo para convertirse en la principal fuente de generación. No hay ninguna otra tecnología energética que vaya a multiplicarse 3,6 veces antes de 2018. Contrasta la tendencia mundial con el menor ritmo de crecimiento FV en Europa y revela una vez más, igual que en la crisis de la Eurozona, la debilidad geopolítica de las instituciones europeas frente al nuevo escenario de las renovables en el mundo.

Frente al carácter estratégico de la sostenibilidad como determinante del nuevo liderazgo mundial, España está inmersa en una contrarreforma energética que desde 2008, con los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP, ha abocado a la destrucción del tejido productivo de la industria FV. España apenas ha instalado en 2013 el 1% de la FV en Europa con normas retroactivas que acaparan litigios nacionales e internacionales y desprestigio global por la inseguridad jurídica.

Esta realidad contrasta con el dato de abril cuando la FV ha cubierto el 3,9% de la demanda que, sumado al 2,4% de la termosolar, viene a indicar que la energía solar en España ha cubierto el mismo porcentaje de la demanda que las centrales de carbón o de gas, con la diferencia de que la mayor producción renovable es la que baja el precio mayorista de la electricidad y el recibo de la luz. La devolución de 310 millones de euros por las eléctricas a los consumidores es la demostración de que al consumidor se le está cobrando demás con el sistema de conformación de precios en el pool que toma como referencia los precios del gas y el carbón.

El crecimiento mundial de la fotovoltaica tiene una explicación y es que a mayor demanda de FV bajan sus costes y los precios de la energía y a mayor demanda de gas, los precios se disparan. ¿Por qué entonces se desprecia la FV y se castiga el autoconsumo FV? Porque la FV abre la competencia a todos los consumidores. Al ser más accesible y modulable es la fuente energética más socializable y permite que cada centro de consumo pueda tener su propia instalación FV. Las consecuencias son que la FV acerca la generación al consumo e impulsa la generación distribuida, con la reducción de costes que representa para el sistema; pero a la vez, convierte al consumidor en la llave del sistema como generador y parte activa de la gestión de la demanda.

Las características de la FV favorecen un incremento de la competencia impensable en un sistema eléctrico vertical y centralizado como el nuestro, pero es la solución más eficaz para conseguir una reducción real de los costes energéticos. La retroactividad aplicada a la FV desde 2010 así como los nuevos parámetros retributivos aprobados por Industria sólo se puede interpretar como una política de resistencia a la libre competencia. Porque una mayor competencia supone reducción de precios y una menor competencia asegura precios elevados para la energía. Así funcionan los cárteles, como acaba de manifestar el presidente de la CNMC en el Congreso de los Diputados, lo que no le ha impedido informar favorablemente todas las medidas del Gobierno contra las renovables que han provocado que en los dos últimos años la inversión renovable en España haya descendido un 96% y que decenas de miles de pequeños inversores FV estén arruinados.

En la próxima década, como afirma un reciente informe de PW&C, el 20% de la generación mundial será de origen descentralizado debido, principalmente, a la reducción de costes de la FV. Pero a la vista de lo que está sucediendo en la presente década, la más rápida maduración y más rápida aplicación de la FV la convierte en la tecnología que va a sustituir el consumo de combustibles fósiles en los edificios y en el transporte. Y esto supone una mejora significativa de la competitividad para todos los sectores de la economía. La política económica debería aprender de la mejora de la competitividad FV y eso exige tener muy claro el objetivo del bienestar de toda la sociedad frente a los intereses exclusivos de los cárteles energéticos.

marcos

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